En el primer cuadro, La rendición de Bailén, pintado por José
Casado Alizal, se inmortaliza la entrevista realizada entre Francisco Javier
Castaños, jefe de las tropas españolas, y el general Pierre-Antoine Dupont de
l’Étang, uno de los más grandes estrategas de Napoleón, pocos días después de
la derrota sufrida por el invasor en las cercanías de Bailén (Jaén). El
propósito de la entrevista era fijar las condiciones de la rendición.
A casados le interesaba hacer hincapié en el comportamiento respetuoso del representante español ante el enemigo vencido, sin mostrar la crueldad trágica de una guerra. Por otro lado, a pesar de la aparente veracidad de su cuadro, la Rendición de Bailén no tuvo lugar ni en el campo de batalla donde se representa en el cuadro, ni ante los cuatro jefes de las divisiones españolas, sino que fue firmada en una casa de postas de Andújar sin que estuvieran presentes todos los generales que se representan en el cuadro.
A casados le interesaba hacer hincapié en el comportamiento respetuoso del representante español ante el enemigo vencido, sin mostrar la crueldad trágica de una guerra. Por otro lado, a pesar de la aparente veracidad de su cuadro, la Rendición de Bailén no tuvo lugar ni en el campo de batalla donde se representa en el cuadro, ni ante los cuatro jefes de las divisiones españolas, sino que fue firmada en una casa de postas de Andújar sin que estuvieran presentes todos los generales que se representan en el cuadro.
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| La rendición de Bailén (1864), Casado Alizal |
Por otro lado, en el quinto grabado de Los desastres de la Guerra de Goya, Y son fieras, a Goya no le interesa que se conozca el espacio dónde se reproduce la batalla, a él le interesa que se conozca la crueldad del enfrentamiento. Sin embargo, se sabe que fue dibujada en Zaragoza, donde residió durante la guerra.
La sinrazón y la crueldad de la guerra queda patente en esta escena, en la que un grupo de desesperadas mujeres ataca al ejército napoleónico con palos, piedras, cuchillos, lanzas... justificando sus acciones por la rabia y la desesperación. Todas ellas conforman un grupo patético e insuficiente para combatir a un ejército profesional y bien pertrechado como el de la estampa, y es por ello que la desesperanza ha calado de manera profunda. A la izquierda observamos como una de ellas intenta inmolarse clavándose un cuchillo en el abdomen.
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| Nº5 Y son fieras (1808). Francisco de Goya |
Aunque ambos cuadros son representaciones de la misma guerra, encontramos que la interpretan de manera muy distinta. La primera diferencia que se observa es el año en el que se realiza la obra, dado que mientras Goya es sucedáneo a la guerra, Casado no. Esto se transmite sobre el cuadro, ya que Goya representa la realidad tal y como está sucediendo en el momento, reflejando todo aquello que ve sobre la guerra día tras día. Sin embargo, Casado realiza el cuadro muchos años después del fin de la guerra y en él no representa realmente como sucedió esta, sino que simplemente representa la escena final desde el punto de vista que él quiere: la bonanza de los españoles.
Otra diferencia clave en ambos cuadros es que el grabado Nº5 Y son fieras está confeccionado en blanco y negro, mientras que La rendición de Bailén está realizado en color. Esto es producido por la finalidad a la que están destinados ambas obras. La primera de ellas pretende representar fríamente la guerra, sin importarle la belleza estética, mientras en la segunda, esta belleza estética es su finalidad.
Por otro lado, también observamos diferencia en cuanto al interés del autor por mostrar en que lugar está sucediendo la escena representada. Goya suprime toda referencia espacial concreta y aproxima los protagonistas a un destacado primer plano, de modo que las figuras adquieran toda la atención del espectador. Con ello pretende conseguir demostrar cómo de trágica es una guerra, sin importar donde esta se produzca. Por otro lado, Casado representa un acontecimiento bélico de modo en el que los protagonistas se encuentren dentro de un espacio destacado y conocido, que en esta ocasión se trata de Bailén (Jaén), queriendo enfatizar que fue en este lugar donde se puso fin a la guerra.
Adentrándonos en el contenido de las obras, se observa una gran diferencia en cuanto a sus protagonistas, dado que en el grabado de Goya las mujeres son quienes tienen un papel principal, mientras que en el cuadro de Casado son los hombres quienes recuperan este papel, dando solo importancia a este género en la participación de la guerra.


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